Lunes 14:30 entrenamiento en sala, el morro de Isra llega al
suelo, su expresión corporal esta mas cerca de un niño al que le niegan una
piruleta que a un hombre que se prepara para un Ironman, hombros rodados hacia
delante, pecho hundido y mirada perdida en el suelo, una mala actitud.
Empezamos con un calentamiento de sentadillas/fondos/sit-up, es como entrenar a
un robot sin alma, ejecuto los movimientos sin concentración con la mente en
otro lado, “va a ser un día largo” pienso.
El resto de la sesión es un cúmulo de tensión y falta de
ganas entrando en una espiral que llega a ser ridícula. El motivo de todo tiene
que ver con le fin de semana anterior. Isra estaba inscrito a un trai en Huesca
de 102 Km .,
su preparación no daba para ello ni mucho menos y el lo sabia, yo lo sabia y
hasta el papa lo sabia. Mi primer consejo fue: “no lo hagas” la respuesta
fue :” no si voy con un amigo y lo voy
hacer andando, es que ya lo he pagado, es que, es que es que…”, las batallas
que no se pueden ganar no se deben empezar, ala majo!!!, “pa” Huesca y ya me
contaras.







