martes, 17 de diciembre de 2013

Diario de un camino, capitulo 11, Lo piensas, lo haces, fin de la historia.

Sábado, 07:18 AM, aparcamiento casa de campo, el coche tiene un dedo de hielo y es completamente blanco, en el CD suena la música del “puto” body puma 88 y estoy con el guante lleno de hielo y rascando la luna para poder ver y así poder llegar al gym para acabar de organizar el Ttiathlon Aqa 2013, es la primera vez que pienso “¿Qué cojones pinto yo aquí?”.



07.42 AM, sala de ciclo del gym, hace un frió del “carajo” y estoy ajustando la bici, colocando las calas y el bidón de agua mientras que repaso mentalmente todo lo que me queda por hacer, preparar los dorsales, subir las inscripciones… etc, segunda vez que pienso esta mañana, “¿Qué cojones pinto yo aquí?”.

08:00 AM la gente empieza a llegar, y para mi sorpresa viene bastante gente (al final participamos 20 personas, no esta mal), reconozco que mi pensamiento cambia ligeramente, ahora pienso, “¿Qué cojones pintan estos aquí?”.

08:30 AM se da la salida a la prueba de nado (no es coña, veinte españoles quedamos para hacer algo un sábado, y lo hicimos puntuales). Todos los demás participantes se tiran de inmediato al agua, mientras que yo pienso, “¿Qué cojones pinto yo aquí?”.

Durante la prueba me lo tomo con clama, no soy un gran nadador, no he entrenado mas que dos veces en los últimos seis meses, así que sucede lo que tiene que suceder, empiezo el ultimo y acabo el ultimo. La transición es un caos, no me seco bien, lo cual hace que mi camiseta no me entre al vestirme, lo que hace que casi me disloque un hombro mientras que mantengo el equilibrio a duras penas porque inocente de mi, creo que puedo ponerme una camiseta y una zapatilla a la vez, me siento frustrado y eso me lleva al siguiente pensamiento, “¿Qué cojones pinto yo aquí?”.

20 minutos después de iniciarse la prueba me dirijo al sector de bici. Mojado e intentando abrochar un cortavientos llego a la bici, me pongo las calas y a pedalear. Me había fijado un ritmo constante de 110rpm, ritmo que mantengo con algún intervalo, los tiempos van bien y bajo mis previsiones casi diez minutos. Quitando alguna molestia en el aductor de la pierna izquierda todo va bien, es duro, pero todo va bien. Lo extraño llega cuando quedan 200 metros para acabar el sector, de repente me asalta una duda, y no es lo que pinto allí, que llegara después, la duda es, y ahora, ¿Qué?. Llega la temida transición, me porgo las zapas, y hala a correr.
Deciros que de la bici también salí el ultimo, pero eso si, me encontraba animado. Podía ver no muy lejos a otros participantes que empezaron la bici mucho antes que yo y eso me dio moral. Moral que se fue a la mierda cuando pasado ni 200 metros sentí como mis piernas se volvían de hormigón en dos zancadas, era incapaz de moverme, y lo peor, la gente se alejaba poco a poco, entonces si, entonces es cuando pensé, “¿Qué cojones pinto yo aquí?”.

No se ni porque razón seguí, (la vergüenza no fue una de ellas, sinceramente, soy demasiado mayor para tenerla), el hecho es que seguí corriendo y el caso es que fui a mejor, y a mejor y antes del km3 pase a un compi, y luego a otro y luego a otro…. Y no, esto no es un telefim de Antena3, no gane, pero no acabe el ultimo, y lo que es mas importante, comprendí que coños pintaba allí esa fría mañana, entendí que hace que la gente se plantee retros, locos para unos, inalcanzables para la mayoría, entendí que superarse a uno mismo mola mucho mas que ganar a otros, porque los otros pueden ser peores que tu, pero tus debilidades, tus ganas de abandonar siempre te acompañan, y denostarles que quien manda eres tu, eso amigos, no tiene precio.

Esta es mi visión de lo que sucedió, ahora si quieres saber lo que piensa un autentico “CRACK”, no lo dudes, pasa de mi y leeeeeee…….




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